Fui a almorzar con mi viejo a “La Huella”.
Comimos surubí y pejerrey que no estaban tan buenos como esperabamos.
Llegamos tipo 12 – 12 y media. Estaba casi vacío. En frente nuestro, a 2 mesas de distancia, una pareja de abuelos estaba por hacer el pedido. Hablaban enérgica y fluidamente. El viejo le comentó algo sobre unos postres que había preparado su mujer y terminó con la frase “Los hice bolsa a todos!”.
Nos trajeron el morfi. A la 1:15 cayó un malón de gente terrible. 1:30 el restorán estaba a la mitad de su capacidad.
Entró una pareja cuarentona con varios hijos. Al principio creí que eran 5. 2 pibes y 3 chicas. Una nenita de 3-4 años estaba dando vueltas alrededor de la mesa. Las conté, fueron 3 vueltas antes de que se ponga a llorar. Dió 2 vueltas más llorando. No nos llamó la atención porque creíamos que era hija de la pareja que estaba sentada. Hasta que una señora la alzó y le preguntó si se había perdido y la nena, en pleno llanto, le contesta “quiero a mi mamaaaá!”.
Apareció un tipo de unos 30 años y agarró a la nena que estaba en brazos de la señora. Dijo: “La dejé en el kinder”, excusándose y de inmediato se puso todo colorado. Repite para todos los que lo estaban viendo: “La había dejado en el Kinder” y se fue.
La mujer que la alzó le dice a la mujer de la pareja con muchos hijos: “Pensé que era tuya. Como estaba corriendo alrededor de tu mesa”. La mina le dijo: “Noo, ya tenemos suficientes”.
Después entró una familia conformada por una señora de unos 50 pirulos, media pacata, y sus 3 hijos de 25 para arriba. Uno de ellos tenía un peinado bastante peculiar. Era un híbrido del peinado de Warhol, el de Kramer y la tintura del Mostaza Merlo.
En la mesa de al lado, una familia de 4. La madre, típica vieja que le gasta toda la mosca al marido en peluquería y pilcha. Estuvo toda la comida con lentes de sol puesto. Muy fashion ella.
Atrás, según contaba mi viejo, una vieja le comentaba al marido sobre los mensajes de texto y la imposibilidad de contar bien las cosas. Después de un rato, mi viejo la vió tratando de sacar el gas de la gaseosa con 1 escarbadientes. Nos cagamos de la risa.
Así transcurrió un almuerzo de domingo, muy piola con mi viejo. Charlamos de la vida, el consumismo, la gente, los valores.
Inevitable la modorra después de llenar bien la panza.
ZzzzzZzzzz.
Etiquetas: restorán

Agosto 29, 2008 a las 1:44 am |
Hola chicho me encanto lo que lei y tu pagina esta super piola y a demas me doy mucho orgullo.
te quiero muchisisisisisisimo