Ni bien me levanto, no sirvo “ni para mirar quién viene” como dicen en mi familia. Poco a poco, y después de una dosis de cafeína con leche, la cosa va tomando color y estoy un poco menos dormido. Así y todo, cuando subo al bondi no tengo demasiadas neuronas en funcionamiento. Digamos que no soy una “morning person”, como dicen los yanquis.
Sin embargo, algunas siguen funcionando y me entretengo observando a las personas. Algo así como una especie de ejercicio mental, para despabilarme un toque.
Reconozco las caras familiares, miro las nuevas, me fijo qué llevan puesto, cómo están peinadas, qué hacen, etc. En fin, observo un poco.
Gracias a esas observaciones pude distinguir toda una serie de especímenes que habitan en esa jungla sobre ruedas mal llamada colectivo.
Iban en colectivo Enrique Pinti, Cacho Castaña, Guillermo Francella, Moria Casán, Carlitos Perciavalle, Ricky Maravilla, Nito Artazza, Los Nocheros y Cherutti. Leer el resto de esta entrada »
Cuando estoy como “no conectado” en el messenger me siento un poco Morlock. Estoy escondido y subo a la superficie para raptar a alguien y empezar a chatear.
Es como un cazador al acecho, esperando a que su presa pase por delante.
Estoy ahí, pero no estoy. Soy un espectador que ve lo que está pasando e interviene cuando tiene ganas.
Después de un día tranqui en el laburo y con una sensación de hambre en constante ascenso, a las 14.30 llego al Sanatorio Los Arroyos para someterme a una cirugía de tabique.
Me anuncio en recepción. La recepcionista me dice que aguarde sentado a que me llamen.
Me pongo a charlar un rato con mi vieja. Ella se va a comprar una tableta de paracetamol a la farmacia de enfrente.
Una mujer pregunta:”Fornero??”, me levanto y me dice: “Pase por admisión. Derecho, el primer consultorio a la izquierda.”
Entro y me atiende una rubia de 30 y pico. Me toma los datos, me pone una pulsera con mi nombre y apellido. Llega mi vieja y se sienta. La “admisionista” me entrega unos papeles para que firme: consentimiento de la operación, consentimiento en caso de necesitar transfusión de sangre y un par de papeles más. Me explica que lo del consentimiento para la transfusión es por los Testigos de Jehová y el quilombo que les pueden hacer. Leer el resto de esta entrada »
Mientras estaba levantando la mesa me puse a pensar sobre la religión y las contradicciones que muchas veces encierran sus enseñanzas.
Imaginemos un católico ortodoxo, de pura cepa, bien chapado a la antigua. El tipo hace 1 mes que se compró un autito normal y lo tiene asegurado contra terceros. Pagó su primercuota de $67.
Supongamos que lo chocan de atrás. No le pasa nada pero la cola del auto queda hecha bosta. El tipo va a la aseguradora y le dan la guita del arreglo. Unos $1.800. Como no le gustó cómo lo trataron y las vueltas que tuvo que dar para cobrar esa plata, se cambia de aseguradora.
Subí al viejo y querido 130 que me dejó toda la vida en el lugar justo (esto es tema de otro post). Encaré para sentarme en la fila del fondo. Pensé que el asiento de la ventanilla estaba vacío pero después vi unas patitas colgando.